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martes, 2 de febrero de 2010

LAS CADENAS DEL PASADO

"El recuerdo de la felicidad ya no es felicidad; el recuerdo del dolor es todavía dolor."

Lord Byron.

Hoy me ha llegado un correo hablándome sobre los desamores, sobre lo mal que sienta perder a alguien,
sobre lo difícil que es superarlo... Yo no soy nadie para dar consejos, aunque tenga la manía de hacerlo constantemente, pero sé que la experiencia es un grado, y saber cómo lo han pasado otros siempre puedo ayudar, aunque sólo sea un consuelo.

En mi caso, yo no le hice demasiado caso a las chicas hasta los 16 ó 17 años, me gustaban y jugueteaba al "tú me gustas, pero me gustas más a un par de metros de mí", pero nunca pasaba de ahí, me consideraba demasiado joven para andar con esas cosas. En un viaje a Lanzarote, en una asamblea de la Iglesia (sí, yo era muy católico y estoy confirmado, aunque ahora crea en Dios pero no en la Iglesia como institución)conocí a una chica con la que pasé unos días muy agradables, y a la vuelta empezamos a salir juntos.

Para no extenderme mucho sólo decir que estuve cuatro años con esta chica, me "enganché" a sus hermanos pequeños, hasta la abuela me cogió muchísimo cariño, pero la relación fué menguando hasta que opté por dejarla. Ella era celosa, posesiva y por problemas familiares fué metiéndose en un hoyo anímico del que no quiso salir ni con mi ayuda, y yo no aguanté la presión de todo aquello. Los meses siguientes estuvimos como amigos, por petición de ella, y los pasó sobretodo intentando averiguar si la había engañado, si seguía sintiendo algo por ella, e incluso mejoró su forma de ser conmigo.

A los 4 meses aproximadamente, me contó que tenía un "ciberamigo", y que vendría a GC a conocerla. Yo no soy tonto, y veía una relación a la vuelta de la esquina. Este chico vino, se conocieron, y empezaron a salir juntos. En ese momento la chica me dijo que dejara de abrazarla cuando la saludara, que dejara de llamarla para saber cómo estaba y que se iría a vivir con el chico, que no quería saber nada de mí por el momento.

Yo la quería, la dejé porque la relación se hizo insoportable, pero la quería igualmente. En esa época era recepcionista de noche, y aquellas horas solo en la recepción se me hacían eternas, luchaba por no llorar, no comprendía como la única persona con la que había compartido mis últimos años podía haber cambiado tanto, podía ahora tratarme como si nunca se hubiera enamorado de mi.

Yo había empezado a salir con una amiga de toda la vida, una chica con la que siempre había jugado a saber qué sentíamos el uno por el otro, pero nunca habíamos tenido la ocasión de sentarnos a hablarlo. Aunque mi relación era perfecta, el vacío que había dejado mi ex no lo podía cubrir mi novia, era un vacío moral, más que emocional, yo quería un cuento de hadas y no una novela de intriga en mi vida, y me costó mucho aceptarlo.
El tiempo lo cura todo, es una verdad como un templo, pero lo que no cuenta el dicho es ni cuánto es el tiempo necesario, ni lo mucho que duele esa curación, esa rehabilitación de un corazón roto. Para superar algo así, tenemos que alejarnos de nosotros mismos y mirar el mundo desde fuera, darnos cuenta de que es mucho más grande que mirando por nuestros ojos o por lo de nuestra pareja, existe mucho más ahí fuera, esperando descubrirlo. Yo ahora soy feliz, antes lo era igualmente, pero ahora soy feliz, y estoy seguro de mi relación, y puedo ser una persona más abierta sin miedo a que nadie recele, la vida no se acabó cuando rompí mi relación anterior, espero que la de mi ex tampoco.


Ánimo, somos muy pequeños en un mundo muy grande, si la ensalada de al lado no quiere mi sal, ya me buscaré un buen filete a quien echársela!

HOY DEBO ESCRIBIR...

Hoy debo escribir para escapar de mis demonios, debo pasar a tinta digital cada uno de mis pensamientos, salir de mi encierro por medio de las palabras, formando frases que una tras otra vayan rompiendo mis cadenas y me permitan expresar lo que siento.




Hoy debo escribir para no caer en la locura, debo mover mis dedos y usar mi teclado para no cerrar la mano y empuñar con ello mi furia interior, no es viable estallar y satisfacer mi orgullo callado, pues no soy tan grande como para abarcar entre mis brazos todo lo que me está pasando.



Hoy debo escribir porque llorar o gritar no son soluciones prácticas, y no soy hombre de vanalidades. Debo formar con estos párrafos una coraza más fuerte que la que se me está cayendo a pedazos, endurecer mi persona con las armas más poderosas conocidas, la sabiduría y la palabra, la inteligencia y la razón.



Hoy debo escribir, espero sepan comprenderme, escribir siempre será mi mejor antídoto a la ignorancia, la injusticia y el dolor.

LA INOCENCIA

Se puede envejecer, madurar y crear tu propia familia, se puede acabar los estudios, pasar del primer amor al amor de tu pareja para toda la vida, se puede conseguir un trabajo fijo, una casa y tener niños, se puede llegar a la realización personal.




Yo sé que todo esto es posible, pero siempre tuve miedo a olvidar el pasado. No miedo a estancarme en él, ni miedo a revivirlo, sino miedo a olvidar mi infancia, mi crecimiento, el camino que utilicé para ser quien soy.



Tengo la suerte de recordar mi inocencia, recuerdo perfectamente la envidia sana que sentía mi mejor amiga de una época escolar, que me decía que cómo era posible sonreir en todo momento. Recuerdo con simpatía los primeros sentimientos de ridículo, por no entender una situación o no tener a experiencia para salir airoso de una situación comprometida. También permanece en mi mente esas pequeñas encrucijadas sobre si intentar gustarle a esta chica o a aquella, sobre si debo dejarme el pelo corto o largo, si me quedan mejor las gafas o voy con lentillas, si este perfume huele mejor o queda mejor en esta salida o en aquella...



Son recuerdos de mi inocencia, pues de mi infancia tengo muchos más, y digo recuerdos porque por desgracia y sin remedio, la inocencia se pierde.



Ya no creo en las buenas intenciones de todo el mundo, los buenos son menos que los malos y no conducen grandes coches. No creo en ayudar a esa chica que está llorando y sentada sola, porque seguramente ella también ha perdido la inocencia, y no aceptará la ayuda de un desconocido. Ya no creo en Dios, y esta afirmación es bastante vaga, porque realmente sí creo en Él, pero mi Dios está mejor construido que del que me hablan los libros sagrados, es más real, más actual, y muchísimo menos cruel y dictador, digan lo que digan los fanáticos de ésta o aquella religión.



Al menos conservo mi memoria, y es un bien muy preciado, porque los pueblos sin memoria pierden su identidad, las personas sin memoria no respetan las normas y destrozan sus coches y sus familias contra las cunetas.

LOS RECUERDOS

Siempre me gustaron los animales. De pequeño siempre me gustó jugar con ellos, tuve un perro, varios pájaros, incluso un pato. Siempre dije que si me dejaran, tendría un terrario con reptiles, una pecera grande con muchos peces, y algunos perritos o gatitos en mi casa.




Mi hermana llevaba mucho tiempo ilusionada con tener un perrito, yo no quería adoptar ninguno por el simple hecho de vivir en un piso y apenas estar en casa, pero ella tenía mucha ilusión y como siempre, se salió con la suya. Una amiga de mi cuñado nos regaló uno en agosto, era una especie de perro salchicha bastante mono, negro y banco a manchas, nos encariñamos con él enseguida.



Le pusimos Gato, siempre me ha gustado dar la vuelta a las cosas, y nos gustaba ese nombre. Gato era divertido, muy payaso, y sobretodo, muy cariñoso. Al principio le puse unas normas muy estrictas, pero como mi hermana se las saltaba constantemente, al final sólo mantuve las típicas de higiene y convivencia. Gato veía la tele con nosotros en el sillón, se acostaba a los pies de mi cama, y siempre estaba con ganas de correr y saltar cada vez que llegábamos a casa.



Gato me enseñó a tener responsabilidades diarias, a pensar en los demás y sus necesidades, a divertirme más allá de mis computadoras y videojuegos, a aprender a quererlo. Yo sólo atiné a enseñarle a él dónde queríamos que hiciese sus necesidades, y ni eso conseguí con demasiada eficacia.



Anoche, empezó a respirar con demasiada fuerza y me vomitó en el coche, nos preocupamos y lo llevamos al veterinario. El médico nos dijo que tendría seguramente la tensión baja, que le pondrían suero y esas cosas. Más tarde nos enteramos que mi perrito sufría una enfermedad congénita grave del corazón, que posiblemente no superara la noche. Esta mañana me enteré que mi perrito ha muerto, ese corazón tan grande que siempre tuvo parece ser que no era el apropiado para un cuerpo tan pequeño, y no resistió la presión. Incluso ahora, Gato me sigue enseñando, me ha enseñado a llorar. Ya no recordaba lo que era hacerlo, y duele de verdad.



No me siento culpable, no le echo la culpa a nadie, sólo lamento no poder volver a verlo correr, volver a jugar con él, volver a ladrar comparándome con sus ladridos, volver a verlo feliz a nuestro lado.

CUANTO VALE LA AMISTAD

Llevo un tiempo hastiado, sin muchas ganas de nada. A veces intento hacer un esfuerzo y volver a mi vida anterior, visito a mi madre, llamo a los amigos... Pero no es tan fácil, muchos de mis amigos viven lejos, otros tienen una vida si cabe aún más absorbente que la mía, y otros simplemente apenas cuentan conmigo. Yo soy el mismo, tan sólo me he mudado a otro lugar, para poder hacer una vida con mi pareja, pero sigo siendo yo. Echo de menos mi pueblo, ver a mis amigos por la calle, quedar con ellos a tomar algo... Me quedo con la frase que un famosillo dijo una vez: "yo no he cambiado, son los amigos los que cambian la manera de verte". Y es que estoy cansado, me jode ser la cita, y no la casualidad, me estoy cansando de ser el amigo de una vez al mes, y no el del día a día, siento que mis amistades estiran nuestra relación pasada, en vez de alimentar la actual. No hecho la culpa a nadie, fueron las circunstancias las que me hicieron alejarme, y la madurez la que nos hace distanciarnos, incluso creo que debo pedir perdón por enfadarme sin explicar el porqué de mi enfado, pero ni las disculpas ni las explicaciones cambian el hecho de que me estoy hartando de no sentirme respetado por mi propia gente. Esto cambiará, hay amistades que lo son de por vida, y estoy seguro que la situación cambiará, pero necesitaba desahogarme.

RADIO DEL FUTURO???

Iba ayer por la autopista, cambiando de emisora buscando algo que oir, ya que salí temprano y no me gusta escuchar hablar de fútbol, cuando sin apenas darme cuenta llegué a casa sin haber encontrado una emisora que me gustara.



Me dio por pensar en la radio del futuro, en el 2030 o así... ¿Hablarán de los buenos años '00 o la década de los años '10? Dirán aquello de que aquello sí era música y no lo de ahora? O harán como nosotros y los oldies seguirán siendo los de ahora? Me da miedo pensar que los Bisbales y Davides Civeras sean los nuevos legendarios artistas del pasado. Otro apunte: Si la música del futuro puede llegar a ser peor que la actual, es que algo estamos haciendo mal. Me da igual que me critiquen por decir lo mismo que muchos y no parar de quejarme de la música que se hace hoy en día. Se hace mucha música y buena, pero hemos llegado a un nivel de comercialidad que asusta y da asco, que triunfe el que más dinero tiene para promoción y no el que vale no es justo ni aceptable.



Otro detalle: ¿Podemos llamar artista a alguien que canta y baila canciones de otro y coreografías de otros? ¿Dónde está el arte en eso? Sé que no tiene nada que ver, pero es una pregunta que me surgió al escribir esto. Hasta pronto.

UN POEMA AHORA

QUE RESUMAMOS TRIZTEZA,
BAJO ESTE CIELO NUBLOSO QUE DE VEZ EN VEZ
HACE LA NOCHE
HACE LA NOCHE MAS LARGA
MAS PESADA
RECORDANDO
PENSANDO EN TI.

OLA

TU LLEGASTE COMO

OLAS INQUIETAS DEL MAR
DESTROSANDO LO QUE A
TU PASO AHI
SIN PENZAR QUE
A TU PASO MI CORAZON SE CRUZO